Por qué algunas personas toman las rupturas peor que otras.

Esta es una pregunta que frecuentemente surge en las personas después de una ruptura dolorosa: ¿Qué salió mal? A medida que trabajan para averiguar la respuesta, las personas suelen crear nuevas historias sobre la relación, analizando los acontecimientos que condujeron a la ruptura y las utilizan para construir una narrativa coherente. En algunos casos, este tipo de narración puede ser positiva, ayudando a la gente a dar sentido a lo que pasó y llegar a un acuerdo con lo doloroso del evento. Otras veces, sin embargo, el proceso narrativo puede ser negativo, lo que agrava el dolor en vez de aliviarlo.

En un estudio, se le pidió a las personas que reflexionara sobre un momento en que hubieran sido rechazadas en un contexto romántico, y que luego escribieran sobre la pregunta: ¿Qué llevó a este rechazo? Para algunas personas, sus respuestas dejaron en claro que el rechazo había tenido que ver con que sus ex parejas habían descubierto algo verdaderamente indeseable sobre ellos. Por ejemplo, una persona escribió: “Las cosas iban bien cuando, de repente, se detuvo a hablar conmigo. No tengo ni idea de por qué, pero creo que él vio que yo era demasiado pegajosa y esto lo asustó”. Otra dijo:” Aprendí que soy demasiado sensible y que alejo a la gente para evitar que ellos me alejen primero. Esta característica es negativa y enloquece y ahuyenta a los demás. ”

 

“Las cosas iban bien cuando, de repente, se detuvo a hablar conmigo. No tengo ni idea de por qué “.

En este tipo de historias, el rechazo puso al descubierto un defecto oculto, lo que lleva a las personas a cuestionar o cambiar su punto de vista sobre sí mismos y, a menudo, retratar sus personalidades como tóxicas, con cualidades negativas que pueden contaminar otras relaciones. Uno de los participantes del estudio, escribió: “He aprendido que una parte de mi forma de ser sabotea mi felicidad.” Otro confesó: “Me siento herido y rechazado. Trato de decirme a mí mismo que no era mi culpa y que la pérdida es de mi ex, pero no puedo evitar sentirme inadecuado”.

Muchas de estas historias eran similares a las que uno escucha de amigos sobre sus propias rupturas. Los estribillos eran familiares: “¿Por qué no fui suficientemente bueno(a)?” o “¿Hay algo malo en mí?” Y cuando la gente ve a sus exparejas en nuevas relaciones, a menudo se preguntan: “¿Qué tiene él o ella que yo no?”

Después de una ruptura, puede ser saludable para las personas reflexionar sobre lo que han aprendido de la pasada relación y lo que quieren mejorar en la siguiente. Un comportamiento saludable puede convertirse en uno malsano, en particular cuando la gente va demasiado lejos y comienza a cuestionar su propio valor como persona.

La pérdida de una pareja puede hacer que sea fácil caer en la trampa del autodesprecio. La investigación realizada por el psicólogo Arthur Aron y sus colegas muestran que cuando las personas están en una relación cercana, su identidad se entrelaza con la identidad de su pareja. En otras palabras, empezamos a pensar en una pareja romántica como una parte de nosotros mismos, confundiendo nuestros rasgos con sus rasgos, nuestros recuerdos con sus recuerdos y nuestro self con su self. En una medida diseñada para capturar la cercanía de una relación, el equipo de Aron pidió a la gente que se consideraran a sí mismos como un círculo, y a su pareja como otro, e indicaran el grado en que los dos se superponían.

 

La pérdida de una pareja romántica puede, hasta cierto punto, causará la pérdida del yo.

Hasta cierto punto, esta superposición de los dos puede ser una parte muy positiva de las relaciones. Cuando una persona conoce una nueva pareja romántica, a menudo pasa por un período rápido en el que se sumerge en los intereses y la identidae de su pareja, adoptando nuevas perspectivas y ampliando su visión del mundo. Uno de los mayores placeres de estar en una relación es que se puede ampliar el sentido de sí mismo al exponerse a cosas fuera de las rutinas habituales.

Pero esto también significa que cuando una relación termina, la pérdida de una pareja romántica puede, hasta cierto punto, causar la pérdida del yo. En un estudio, después de reflexionar sobre una ruptura, las personas utilizan menos palabras únicas para describirse a sí mismos cuando se escribe una breve autodescripción. Y en tanto más sintiera una persona que estaba creciendo en la relación, más propensa era a experimentar un golpe a su imagen de sí mismo después de la ruptura.

En esta investigación, las personas reportaron una angustia más prolongada después de un rechazo romántico cuando éste causó que su propia imagen cambiara para peor. Las personas que estuvieron de acuerdo con que el rechazo les hacía preguntarse quiénes eran en realidad, también reportaron con más frecuencia que todavía estaban molestos cuando pensaban acerca de la persona que los había rechazado. El dolor persistía en rechazos que se habían producido incluso años antes. Al escribir sobre lo que se llevaron del rechazo, uno de los participantes del estudio, dijo: “Un montón de dolor emocional. A veces me mantiene despierto por la noche… Ya han pasado 10 años y el dolor no ha desaparecido.” Si el rechazo parece revelar una nueva y negativa verdad acerca de una persona, se convierte en una carga más pesada y dolorosa.

Cuando el rechazo está íntimamente vinculado al autoconcepto, las personas también tienen más probabilidades de experimentar miedo a un futuro rechazo. Las personas reportaron ser más cautelosos con nuevas parejas y que “ponían muros” en la relación. Uno de los participantes del estudio, escribió: “Me siento como si constantemente me contuviera por el temor a ser rechazado de nuevo.” La creencia de que el rechazo reveló un defecto, incitó a la gente a que se preocupara de que este defecto pudiera resurgir en otras relaciones. Les preocupaba que las relaciones futuras siguieran fracasando, expresando el temor de que no importando lo mucho que lo intentaran, no serían capaces de encontrar a alguien nuevo que amar.

 

“Este rechazo fue como abrir la caja de Pandora, y conceptos como el amor y la confianza se convirtieron en fantasías que en realidad nunca existieron.”

En algunos casos, el rechazo también parecía cambiar fundamentalmente la perspectiva de las personas en las relaciones románticas, dejándolos con visiones pesimistas sobre la naturaleza fundamental de las relaciones. Tal como una persona escribió: “Para mí, este rechazo fue como abrir la caja de Pandora, y conceptos como el amor y la confianza se convirtieron en fantasías que en realidad nunca existieron.”

Entonces, ¿qué hacer para tener una separación sana con un daño emocional mínimo? En el estudio mencionado, algunas de las personas que mostraron conexiones débiles entre el rechazo y su identidad, describieron el rechazo como una fuerza arbitraria e impredecible y no como el resultado de algún defecto personal. Una persona escribió: “A veces las chicas no están interesadas. No tiene nada que ver contigo, es sólo que no están interesadas.​​” Otro señaló cómo el rechazo no es un reflejo de la valía: “He aprendido que dos personas pueden ser individuos valiosos, pero eso no quiere decir que deban estar juntos.” Otras personas vieron el rechazo como una experiencia universal: “Todas las personas han sufrido un rechazo. Es sólo parte de la vida.”

Sin embargo, otro grupo de personas vio la ruptura como una oportunidad de crecimiento, a menudo citando habilidades específicas que habían sido capaces de aprender del rechazo. La comunicación era un tema recurrente: Estas personas describieron cómo un rechazo les había ayudado a entender la importancia de tener expectativas claras, cómo identificar las diferencias en cuanto a metas, y cómo expresar lo que no querían de una relación. Otros participantes escribieron que estas rupturas les habían ayudado a aceptar que no podían controlar los pensamientos y acciones de los demás, o para aprender a perdonar.

Así que separar el rechazo de nuestra identidad tiende a hacer que las rupturas sean más fáciles, mientras que su asociación tiende a hacerlas más complicadas. Pero ¿qué hace que las personas sean más propensas a uno u otro estilo? Investigaciones anteriores muestran que las personas tienden a adoptar uno de dos puntos de vista acerca de sus propias cualidades personales: que éstas son fijas a lo largo de la vida, o que son maleables y pueden desarrollarse en cualquier punto. Estas creencias afectan cómo la gente responde a las adversidades. Por ejemplo, cuando la gente considera la inteligencia como algo fijo, es menos probable que persistan ante el fracaso en comparación con aquellos que creen que la inteligencia se puede desarrollar.

Y cuando se le pide a las personas que reflexionen sobre rechazos pasados, se encuentra una relación entre aquellos que creían que la personalidad es algo fijo y aquellos que creen que el rechazo expuso su verdadero ser. Si alguien cree que sus rasgos son inmutables, el descubrimiento de uno negativo es visto como una sentencia de por vida. Creer en las posibilidades de cambio, sin embargo, podría significar que el descubrimiento de una cualidad negativa conlleva una oportunidad de crecimiento personal.

Las historias que nos contamos sobre el rechazo, en otras palabras, puede dar forma a cómo, y qué tan bien le hacemos frente. Investigaciones anteriores han demostrado la importancia de nuestras narrativas en otros ámbitos, por ejemplo, alcohólicos en recuperación que contaban historias de redención en las que habían aprendido algo mediante su sufrimiento, eran más propensos a mantenerse sobrios en comparación con aquellos que contaban historias sin este tema. Las narrativas que explican decisiones importantes (incluyendo casarse o divorciarse, y cambiar de trabajo) como avanzar hacia un futuro deseado, en lugar de escapar de un pasado indeseable, se asociaron con una mayor satisfacción con la vida.

Entonces una estrategia para hacer que una ruptura sea un algo menos difícil de manejar, podría ser considerar conscientemente las narrativas que creamos sobre esta experiencia. Una persona puede pensar: yo fui malo para expresar lo que sentía en la relación; supongo que simplemente no puedo abrirme a con los demás. Otra historia podría ser: yo fui malo para expresar lo que sentía en la relación, pero eso es algo que puedo trabajar, y en mis futuras relaciones lo haré mejor. Tal vez la sana costumbre de cuestionar nuestras propias narrativas nos puede ayudar crear narrativas mejores, aquellas que promuevan la resiliencia de cara al dolor.

 

Artículo original: Why Some People Take Breakups Harder Than Others de Lauren Howe

http://www.theatlantic.com/health/archive/2016/01/romantic-rejection-and-the-self-deprecation-trap/424842/